Tras la muerte súbita del Duque Ernst August Constantin, su esposa Anna Amalia, viuda a los dieciocho años, tuvo que hacerse cargo de los asuntos de Estado del Ducado de Sajonia-Weimar-Eisenach en representación de su hijo Carl August, aun menor de edad. Para ello fue necesario, en primer lugar, que la joven duquesa obtuviera del emperador el decreto de su emancipación.
En 1773, el pintor de corte de la regente, Johann Ernst Heinsius, la retrató a los 34 años. Mantiene abierto un libro en su mano izquierda, símbolo de una soberana esteta, patrona de las artes y las ciencias, pero sobre todo, de la cultura del libro.Anna Amalia gobernó durante 16 años y no solo saneó las finanzas del ducado, sino que hizo de la pequeña ciudad de Weimar un espacio de encuentro intelectual, que se convirtió en una "institución para la promoción del buen humor", como la calificó el poeta Christoph Martin Weiland.
En 1775 el gobierno del ducado de Sajonia-Weimar-Eisenach pasó a manos de su hijo, ya mayor de edad.
En Weimar vivieron, entre otros muchos intelectuales, los músicos Johann Sebastian Bach y Franz Liszt y el filósofo Friedrich Nietzsche.
Hace poco se ha descubierto que unas cartas que Goethe escribió a Charlotte v. Stein, la dama de honor de Anna Amalia, estaban destinadas en la realidad a la duquesa, con la que mantuvo un romance en secreto desde 1775, fecha en la que llegó a Weimar. El poeta esperaba finalizar esta tormentosa relación casándose en America, pero sus planes de emigrar no pudieron llevarse a cabo. Cuando se descubrió su amor secreto en 1786, Goethe temió por su vida y se marchó a Italia. Su condición de regreso a Weimar en 1788 fue la "renuncia" al amor sensual que sentía por Anna Amalia, una palabra clave en sus creaciones poéticas posteriores. Fue el director de la biblioteca desde 1796 hasta su muerte en 1832.
Entre 1761 y 1766, la duquesa hizo reconstruir su "pequeño castillo verde" (das Grüne Schlösschen), una antigua residencia principesca, para abrirla al público convertida en biblioteca, que más tarde recibió su nombre y se hizo célebre en el mundo entero.Poseía una sala rococó especialmente consagrada a la lectura, con sus fondos históricos de libros, pinturas, mapas, bustos y globos terráqueos, representó el cosmos intelectual del clasicismo de Weimar.
La Biblioteca Anna Amalia permaneció prácticamente intacta durante más de dos siglos, hasta la noche del 2 de septiembre de 2004, en que fue destruida por un devastador incendio. Contenía cerca de un millón de volúmenes, muchos de ellos de un valor incalculable.
El cuadro de Anna Amalia que hemos visto arriba se encontraba colgado allí, pero afortunadamente puso ser rescatado de las llamas.
Una cadena humana de más de 500 personas, vecinos de Weimar, se lanzaron a apagar el incendio y sacaron de las llamas muchos ejemplares. En 2007 se ha abierto de nuevo, totalmente restaurada, aunque muchos de los libros que contenía (50.000) se han perdido para siempre.