(San Millán de la Cogolla 1874-Buenos Aires 1974)
Fue una de las innumerables voces de la España Republicana que la guerra arrojó al exilio. Tenía un doble registro: el literario y el del compromiso social. Fue pedagoga, literata, dramaturga, periodista, dominadora de idiomas, fundadora de sociedades en defensa de la mujer, diputada socialista por Granada en 1933; agregada comercial en la embajada española en Bélgica, bajo cuya tutela estuvieron cientos de niños refugiados en la guerra.
La de María de la O Lejárraga -mujer portentosa- es una historia desgarradora. En pocas palabras se puede decir que fue un astro de luz radiante que regaló todo su brillo a un hombre sin escrúpulos. Escribió casi cien obras literarias (novelas, dramas, ensayos, poesías y guiones cinematográficos), todas firmadas por Gregorio Martínez Sierra, su marido, uno de los dramaturgos españoles más famosos de principios de siglo. También fue la autora de numerosos éxitos teatrales (sus obras fueron representadas en el extranjero y convertidas en películas de Hollywood), así como la inspiradora de “Album de Viaje” del compositor Joaquín Turina, y de “Noches en los jardines de España” de Manuel de Falla. Escribió también los libretos de “El amor brujo” y “El sombrero de Tres picos” de Manuel de Falla.
Nació en San Millán de la Cogolla (La Rioja) en 1874, y vivió su infancia en los arrabales madrileños, en Carabanchel, donde su padre ejercía de médico en un orfanato. Vio desde muy niña el horror y el dolor de la miseria, y en ese mismo ambiente fue Maestra de Primera Enseñanza y conoció la pobreza a través de los cuentos de sus alumnos.
A los 23 años se enamora de un amigo de sus hermanos a
quien conocía desde hacía años, Gregorio Martínez Sierra, un joven de diecisiete años al que le gustaba el teatro y escribir poemas. Tras su boda en 1900, vivieron años felices, escribiendo prosa y teatro, siempre con el nombre de él, y frecuentando los ambientes literarios y artísticos europeos. Ella llevaba cinco años trabajando como maestra, pero como mujer que era, sólo podía independizarse a través del matrimonio. Vivían del exiguo sueldo de maestra que ganaba María, que se tenía que levantar a las cinco para preparar las clases y arreglar la casa. A las 8 iba al colegio, volvía a las 12, hacía la comida para ambos, reanudaba las clases por la tarde y cuando llegaba a casa por la noche se ponía a escribir las novelas y obras de teatro que firmaba con el nombre de él. Estaba tan agotada que se quedó en los huesos. Mientras tanto, Gregorio zanganeaba en la cama hasta muy tarde. Aunque siempre tuvo grandes dotes de organizador de empresas colectivas, fue montando diversas revistas culturales y por último la importante editorial Renacimiento. Como gestor, fue una figura fundamental del Modernismo español. Claro que era María la que escribía las revistas, corregía las pruebas y llevaba la contabilidad.
En 1905 María pidió una beca para estudiar psicología en París, porque su marido padecía de tuberculosis y los médicos le habían aconsejado que buscase un clima más cálido que el de Madrid. A la estancia francesa siguió una temporada de viajes por Europa, "Bélgica fue mi iniciadora al socialismo", reconocería. Allí descubrió que los muchachos y muchachas de la clase media hacían causa común con los trabajadores y con ellos, entró por primera vez a una Casa del Pueblo.
Después volvieron a España para ocuparse de la carrera teatral, montando una compañía que representaba sus propias obras. En el teatro Eslava se estrenaron o reestrenaron casi todos los títulos importantes de su producción: Amanecer, El arte de amar, La adúltera penitente, Sueños de una noche de agosto, Rosina es frágil, Cada uno y su vida, El corazón ciego, Don Juan de España, Mujer, Mamá, Para hacerse amar locamente, El reino de Dios, La torre de marfil... Al lado de estos títulos hay que destacar numerosos libretos que, en colaboración con los principales músicos y con los escenógrafos más audaces, dieron lugar a piezas escénicas tan memorables como El amor brujo y El corregidor y la molinera, de Falla; Las golondrinas, de Usandizaga o Navidad, de Turina.
Con la aparición de la revista Helios, en 1904, se intensifica la amistad de María con Juan Ramón Jiménez. La confraternidad fue una de las cosas hermosas en la vida de María y el poeta, según se deduce de su epistolario.
Fue una de las innumerables voces de la España Republicana que la guerra arrojó al exilio. Tenía un doble registro: el literario y el del compromiso social. Fue pedagoga, literata, dramaturga, periodista, dominadora de idiomas, fundadora de sociedades en defensa de la mujer, diputada socialista por Granada en 1933; agregada comercial en la embajada española en Bélgica, bajo cuya tutela estuvieron cientos de niños refugiados en la guerra.La de María de la O Lejárraga -mujer portentosa- es una historia desgarradora. En pocas palabras se puede decir que fue un astro de luz radiante que regaló todo su brillo a un hombre sin escrúpulos. Escribió casi cien obras literarias (novelas, dramas, ensayos, poesías y guiones cinematográficos), todas firmadas por Gregorio Martínez Sierra, su marido, uno de los dramaturgos españoles más famosos de principios de siglo. También fue la autora de numerosos éxitos teatrales (sus obras fueron representadas en el extranjero y convertidas en películas de Hollywood), así como la inspiradora de “Album de Viaje” del compositor Joaquín Turina, y de “Noches en los jardines de España” de Manuel de Falla. Escribió también los libretos de “El amor brujo” y “El sombrero de Tres picos” de Manuel de Falla.
Nació en San Millán de la Cogolla (La Rioja) en 1874, y vivió su infancia en los arrabales madrileños, en Carabanchel, donde su padre ejercía de médico en un orfanato. Vio desde muy niña el horror y el dolor de la miseria, y en ese mismo ambiente fue Maestra de Primera Enseñanza y conoció la pobreza a través de los cuentos de sus alumnos.
A los 23 años se enamora de un amigo de sus hermanos a
quien conocía desde hacía años, Gregorio Martínez Sierra, un joven de diecisiete años al que le gustaba el teatro y escribir poemas. Tras su boda en 1900, vivieron años felices, escribiendo prosa y teatro, siempre con el nombre de él, y frecuentando los ambientes literarios y artísticos europeos. Ella llevaba cinco años trabajando como maestra, pero como mujer que era, sólo podía independizarse a través del matrimonio. Vivían del exiguo sueldo de maestra que ganaba María, que se tenía que levantar a las cinco para preparar las clases y arreglar la casa. A las 8 iba al colegio, volvía a las 12, hacía la comida para ambos, reanudaba las clases por la tarde y cuando llegaba a casa por la noche se ponía a escribir las novelas y obras de teatro que firmaba con el nombre de él. Estaba tan agotada que se quedó en los huesos. Mientras tanto, Gregorio zanganeaba en la cama hasta muy tarde. Aunque siempre tuvo grandes dotes de organizador de empresas colectivas, fue montando diversas revistas culturales y por último la importante editorial Renacimiento. Como gestor, fue una figura fundamental del Modernismo español. Claro que era María la que escribía las revistas, corregía las pruebas y llevaba la contabilidad.En 1905 María pidió una beca para estudiar psicología en París, porque su marido padecía de tuberculosis y los médicos le habían aconsejado que buscase un clima más cálido que el de Madrid. A la estancia francesa siguió una temporada de viajes por Europa, "Bélgica fue mi iniciadora al socialismo", reconocería. Allí descubrió que los muchachos y muchachas de la clase media hacían causa común con los trabajadores y con ellos, entró por primera vez a una Casa del Pueblo.
Después volvieron a España para ocuparse de la carrera teatral, montando una compañía que representaba sus propias obras. En el teatro Eslava se estrenaron o reestrenaron casi todos los títulos importantes de su producción: Amanecer, El arte de amar, La adúltera penitente, Sueños de una noche de agosto, Rosina es frágil, Cada uno y su vida, El corazón ciego, Don Juan de España, Mujer, Mamá, Para hacerse amar locamente, El reino de Dios, La torre de marfil... Al lado de estos títulos hay que destacar numerosos libretos que, en colaboración con los principales músicos y con los escenógrafos más audaces, dieron lugar a piezas escénicas tan memorables como El amor brujo y El corregidor y la molinera, de Falla; Las golondrinas, de Usandizaga o Navidad, de Turina.
Con la aparición de la revista Helios, en 1904, se intensifica la amistad de María con Juan Ramón Jiménez. La confraternidad fue una de las cosas hermosas en la vida de María y el poeta, según se deduce de su epistolario.
Manuel de Falla fue otro de sus grandes amigos. Su amistad fue tan leal y profunda como para convertirse en su confidente. Falla aceptó el humor de María de buen grado, quien le llamaba en andaluz Don Manué, y al músico le debía hacer tanta gracia como para firmarse él en sus cartas a María, Don Manué, y alguna vez añadió, er de las músicas. En 1906 Gregorio se enamora de la hermosa y joven actriz de su compañía Catalina Bárcena. Rafael Cansinos-Assens recoge, en sus Memorias, este comentario del poeta Banco-Fombona: "Gregorio tiene alma de comerciante... Hasta aquí explotó el talento de su mujer... que es quien le escribe sus libros. Ahora va explotar la voz de oro de la Bárcena".
Escribía María en silencio para Gregorio y lo compartía en silencio con Catalina (en la imagen). En 1909 intentó suicidarse. La situación era tan complicada, que María escribía obras de teatro concebidas para el lucimiento de la actriz. Esta situación imposible se prolongó durante años, hasta que en 1922 Catalina tuvo una hija con Gregorio. María fue víctima de la traición y del abandono de un marido siete años más joven que ella, se separaron y ella se fue a vivir a Francia, pero siguió escribiendo comedias y ensayos que él firmaba y representaba con su nombre. Las cartas que él le escribe son patéticas: le pide textos y más textos. Y no sólo obras de teatro, sino artículos de prensa, conferencias, incluso notas necrológicas. Lejárraga empezó a dedicarse al movimiento feminista y participó en las asociaciones femeninas que promocionaban la educación de la mujer. A partir de 1917 empezó a escribir también ensayos y conferencias para libros feministas con la firma de su marido.
La obra literaria de María de la O Lejárraga, bajo el nombre de Gregorio Martínez Sierra, es copiosa. Su novela Tú eres la paz, publicada en 1909, constituyó un best-seller. Forma parte del trío de novelas largas de la firma Martínez Sierra, con La humilde verdad y El amor catedrático. El 21 de febrero de 1911 se estrenó en el teatro Lara Canción de cuna (llevada al cine actualmente por José Luis Garci). A partir de este éxito, la carrera teatral de la firma Martínez Sierra fue una de las más triunfales.
En 1925 la compañía teatral de Martínez Sierra emprendió una gira por Europa y América. María dependía del dinero que Gregorio le enviaba de manera irregular a cambio de sus comedias. Durante la ausencia del marido, la escritora se dedicó al activismo feminista: participó en el Lyceum Club entre 1926 y 1936, y fundó la Asociación Femenina de Educación Cívica en 1931.
Poco antes de la República, María empezó a dar charlas feministas, ya con su propio nombre. Era la Presidenta de la Asociación de Educación Cívica, cuyo objetivo principal fue despertar a las mujeres de la clase media. A estas mujeres iba dirigido principalmente, su libro La mujer española ante la República, escrito en 1930. El mismo año se acercó a las ideas progresistas y entró a militar en las filas del Partido Socialista Obrero Español, lo que luego la llevó a ser víctima de la represión del franquismo y del nazismo, que la obligaron al exilio.
En 1930, antes de irse de viaje a Argentina con su amante y abandonar por completo a María, sin preocuparse de enviarle el dinero de sus obras, y con el fin de que pudiera cobrar los derechos, Gregorio había firmado un documento privado en el que declaraba que “todas mis obras están escritas en colaboración con mi mujer”.
Fue elegida diputada en noviembre de 1933 por Granada.
La noche del 17 de julio de 1936 al salir María del Ateneo, le informan que, en Marruecos se ha sublevado el general Franco. "... Nuestra bien nacida República. Nació en paz, y murió a mano armada", escribiría más tarde. En noviembre de 1936 era designada a la Delegación de Berna, como agregada comercial para Suiza e Italia. En otoño de 1937, se hace cargo de una colonia de niños evacuados de España. Al caer la República tuvo que irse a Niza, donde tenía una casita para pasar el invierno. Al finalizar la guerra comienza un largo exilio con la huida a Francia, donde durante la ocupación nazi sufrió la clandestinidad (los alemanes perseguían a los republicanos españoles), pasó hambre, y tras la liberación de París, vivió ciega a causa de unas cataratas, pobre y aislada del mundo.
En 1945 algunos amigos consiguieron localizarla y se la llevaron a Estados Unidos. También localizaron a Gregorio y lo obligaron a cumplir con su deber. Envió algún dinero a María y unas cartas llenas de autoconmiseración y de disculpas.
Gregorio, vuelve a España en 1947 y muere dos semanas después de cáncer abdominal en 1947. El 50% de los derechos de las obras de María pasaron a ser para la hija de Bárcena.
La muerte del marido coincidió con una temporada de silencio de la escritora, debida a las cataratas que no le permitían ver.
En 1948 María emprendió otra vez su labor creativa, y tuvo que empezar a usar su nombre y establecer su autoría de las obras anteriores, para cobrar los derechos de autor. Además de la pérdida de Gregorio, tuvo que enfrentarse a la derrota de la España republicana, que era para ella el final de un ambicioso proyecto, la desaparición de una comunidad política con la que se había ilusionado y la pérdida del hogar al que no podía volver. Por supuesto, su visión del mundo se había vuelto más amarga, y las obras de la segunda mitad del siglo reflejan su espíritu herido.
En septiembre de 1950 vende la casa de Niza y se embarca rumbo a Nueva York y luego a Hollywood, donde fracasaron los intentos de que aceptaran sus cuentos y comedias. Se fue entonces a vivir a México, y se trasladará definitivamente a Buenos Aires, donde realiza nuevos proyectos literarios y periodísticos, y donde vivió los últimos veinticuatro años de su vida, escribiendo libros, traduciendo comedias, y trabajando para periódicos, revistas y emisoras de radio.
Cuando a los 78 años publica en el exilio su autobiografía Gregorio y yo, ya ha pasado para ella mucho dolor y mucha vida. En esta obra es donde confiesa la autoría de sus obras “Ahora, anciana y viuda, véome obligada a proclamar mi maternidad para poder cobrar mis derechos”. Dos años más tarde publica Una mujer por caminos de España, que es también un libro biográfico en el que cuenta la campaña electoral: emocionante, en una España hambrienta y desgarrada. Murió en Buenos Aires, lúcida y activa, el 28 de junio de 1974, pocos meses antes de cumplir los cien años. En una de sus últimas cartas, María decía: "Las mujeres socialistas debemos enseñar, enseñar sobre todo una asignatura única: La solidaridad humana".
Publicaciones:
MARÍA LEJÁRRAGA. UNA MUJER EN LA SOMBRA, de Antonina Rodrigo (Editorial Edaf).

















































