30 de enero de 2010

HILDEGART RODRÍGUEZ CARBALLEIRA

Queridas conspiradoras:
He descubierto otro caso muy pero que muy particular, cuya protagonista era también socia del Lyceum. Ella se llamaba Hildegart Leocadia Georgina Hermenegilda María del Pilar Rodríguez Carballeira, pero la llamaban Hildegart ("jardín de sabiduría").

Pero antes de hablaros de Hildelgart os voy a presentar a su madre: Aurora Rodríguez Carballeira. Todas las madres tienen protagonismo en la vida de sus hijos, pero Aurora más todavía que el común de las madres.

Aurorita era hija de un abogado, y quedó marcada para siempre por uno de los múltiples casos de los que se ocupó su padre: una pareja mal avenida tenía una hija y querían separarse, pero ambos pretendían mantener a la niña consigo. La ley favorecía al marido, y la mujer, para no perder a la chica, decidió quedarse a su lado, aunque sentía una viva repulsión por él. Aquello influyó en Aurora de tal forma que decidió no casarse nunca.

La hermana de Aurora fue madre soltera, y dejó al niño en la casa familiar antes de marcharse a Madrid para rehacer su vida. Se hizo cargo del niño con fervor; lo educó y le enseñó a tocar el piano. A los pocos meses tocaba con soltura, superando a su tía y maestra. Se llamaba Pepito Arriola, y fue famosísimo en su momento, lo llamaban el "Mozart español", un niño prodigio que entusiasmó al mundo a principios de siglo.

Esto le hizo albergar la idea de tener un hijo propio; un hijo al que preparar para una gran tarea preconcebida. Quería realizar una “Reforma de la Humanidad” y conquistar la liberación de la mujer con un plan muy particular: educar a una mujer modelo, que continuaría con su labor criando a su vez a más hijos modelo, y así sucesivamente hasta crear una raza superior.

Pero en su plan quería concebirla sin amor, pasión, ni placer, aunque, lógicamente, necesitaba la colaboración de un hombre que se aviniera a sus reglas. Tardó varios años en encontrar al candidato perfecto: sano, inteligente, sin prejuicios, que comprendiera la importancia de su megalómano proyecto y sobre todo que no tomase parte en su educación. "Se encontraron" más de veinte tardes, hasta que ella tuvo la seguridad de que se había quedado embarazada. Entonces se marchó sola a Madrid.

Dio a luz sin complicaciones, y tuvo la suerte de que, como deseaba, la criatura fuese niña. Desde el primer momento se volcó en su desarrollo físico y mental.

A los dos años Hildegart estaba más alta y desarrollada que todos los niños de su edad. El cultivo de su mente se convierte para Aurora en una obsesión. Su padre la visitaba de vez en cuando hasta los cuatro años, cuando Aurora comenzó a sospechar de su influencia y se lo prohibió.

A los 11 meses Hildegart ya andaba, a los 22 meses leía, a los tres años tocaba el piano, escribía a la perfección, y era mecanógrafa titulada por la casa Underwood. Concebida como experiencia científica, se dedica al estudio constante, con dos temas prioritarios: la filosofía racionalista y todo lo relacionado con el sexo. Su madre piensa que es la única forma de que no caiga en la trampa que esteriliza el talento de muchas mujeres. Por supuesto en el plan de Aurora no entraban los juegos “yo no tuve infancia, la infancia la necesité para estudiar” dijo años más tarde.

A los 13 años acaba el Bachillerato, a los 17 se licencia en Derecho y comienza la carrera de Medicina. Domina el francés, el inglés, el latín, traduce del alemán, portugués y el italiano. Fue una de las abogadas más jóvenes de España, y aunque la ley no le permitía ejercer, ella abrió su despacho.

Su madre había previsto que Hildegart, a los 14 años, debía comenzar “su misión” de redimir a la mujer. En 1929 la apunta en las juventudes socialistas y empieza a publicar ensayos y artículos en los periódicos de contenido social. A pesar de su juventud, escribió trece libros, en los que defendía la igualdad de mujeres y hombres y, especialmente, la libertad sexual y reproductiva. También publicaba innumerables artículos en la prensa, como en "El Socialista", periódico fundado por Pablo Iglesias.

Era una de las personas más activas de su tiempo en el movimiento por la reforma sexual en la España, conectada con la vanguardia europea en ese tema. Al fundarse la Liga Española por la Reforma Sexual, presidida por el doctor Gregorio Marañón es escogida secretaria sin vacilaciones. Su monografía La Revolución Sexual vendió nada menos que 8.000 ejemplares sólo en Madrid, en la primera semana tras su publicación.

Mantuvo una extensa correspondencia con personalidades europeas de la época, entre ellas con H.G. Wells, a quien acompañó cuando visitó Madrid y que le propuso que se fuera a Londres como su secretaria, además de con la intención de que se separase de su madre y desarrollase su potencial. Esto dió lugar a las paranoicas conspiraciones que Aurora veía a su alrededor. Es su sombra en todo momento.

Varias de sus amigas del Lyceum, como Clara Campoamor y Matilde Huici, intentan razonar con Aurora, sin éxito, sobre la falta de libertad en la que vivía Hildegart.

Hildegart se hacía mayor, cada vez demandaba más autonomía y seguramente no le faltaban ganas de experimentar la intimidad sexual sobre la que tanto había escrito. La convivencia se hace cada vez más difícil. Hildegart intentó varias veces separarse de ella, a lo que Aurora respondía con amenazas de suicidio.

Aurora cree que su proyecto está en peligro, por lo que, sin importarle los sentimientos de su hija ni sus éxitos –su prestigio internacional, su brillante carrera política, que prosigue en el Partido Federal...–, decide matarla.

En una noche de junio de 1933, Aurora entra en la habitación de Hildegart. Comprueba que está dormida (cosa que consideraba de suma importancia) y le dispara tres tiros en la cabeza y uno en el corazón. Tenía 18 años. Hildegart era un producto elaborado por su madre, que programó cada detalle de su educación hasta formar una "muñeca de carne", tal y como ella misma reconoció.

Aunque en su tiempo aparecieron diferentes teorías, lo que parece más probable y coincide con el relato de su madre, es que el deterioro de la relación entre ambas era profundo, principalmente por el progreso de la paranoia de su madre. Cuando vio que su hija se separaba de su proyecto decidió que “como una gran artista que puede destruir su obra si le place, tras descubrir la más mínima imperfección, así hice con mi hija, a quien había plasmado y era mi obra… Mi hija, por buena, por espiritual, se merecía la muerte, elevarse. Volar” “Su muerte era gran parte de mi fracaso, el hundimiento de mis esfuerzos y mis anhelos”

Aurora Rodríguez fue condenada a 26 años, ocho meses y un día de prisión. Pero no cumplió su castigo: la mañana del 18 de julio de 1936 desapareció de la cárcel (se ignora si se fugó o la liberaron), y no volvió a saberse nada más de ella.

Existe una película del año 1977 −'Mi hija Hildegart'−, en la que Fernando Fernán Gómez retrata el drama de esta historia, con Amparo Soler Leal en el papel de Aurora.


Y un libro: MI QUERIDA HIJA HILDEGART: UNA HISTORIA QUE CONMOCIONÓ A LA ESPAÑA DE LA SEGUNDA REPÚBLICA de Carmen Domingo (ed. DESTINO 2008)


¿Qué? ¿es increíble la historia o no?

29 de enero de 2010

MARIA ZAMBRANO

"Tiempo y libertad van unidos".


En su obra buscó la libertad y el saber, y a la vez logró unir en su pensamiento, filosofía, razón, revelación y poesía. Escribió, de forma maravillosa y brillante, ensayo, poesía, historia y teatro.

María Zambrano nace en Vélez-Málaga en 1904.
Se traslada a Madrid a los cuatro años y de allí a Segovia donde reside hasta 1924. En Madrid cursa estudios de Filosofía, asistiendo, durante los años 1924-27, a las clases de tOrtega y Gasset, de García Morente, de Julián Besteiro y de Zubiri, integrándose en los movimientos estudiantiles y colaborando, a partir de 1928 en distintos periódicos.

Vive muy de cerca los acontecimientos políticos de aquellos años, de cuya vivencia será fruto un primer libro: Horizonte del liberalismo, aparecido en 1930.

En 1932 firmó el manifiesto fundacional del movimiento denominado Frente Español, inspirado en gran medida por Ortega, movimiento que ella misma disolvió, "por ser leal a Ortega", como escribió ella misma, al ver que ciertas tendencias cercanas a José Antonio Primo de Rivera iban a tergiversar la naturaleza del programa que se habían trazado.



Había sido nombrada, desde el año 31, profesora auxiliar de metafìsica en la Universidad Central. En el 32 sustituyó a Xavier Zubiri y comenzó a colaborar en la Revista de Occidente, luego en Cruz y Raya y en la revista Hora de España, desde su primer número, aparecido en 1936. En aquellos años que precedieron su exilio, conoció y entabló amistad con Bergamín, con Luis Cernuda, Jorge Guillén, Rafael Dieste, Emilio Prados y también a Miguel Hernández.
Se casa en septiembre del 36 con Alfonso Rodríguez Aldave, recién nombrado secretario de Embajada de España en Santiago de Chile, con quien emprende un primer viaje a La Habana, de donde vuelven al año siguiente, él para incorporarse a filas, ella para colaborar con la República.

Perdida la causa, María Zambrano sale de España el 28 de enero de 1939. Deja atrás todo lo suyo, incluida una caja con los apuntes de las clases de Ortega y de Zubiri que había preparado para llevarse. Fue, escribió, un acto de renuncia que le permitió recuperar, desde el fondo de la memoria, de manera necesaria, el contenido que tanto le había marcado.
París, e inmediatamente México, luego de nuevo La Habana, son los primeros hitos del exilio. En Morelia es nombrada profesora en la Universidad San Nicolás de Hidalgo. Conoce y entabla amistad con Octavio Paz y León Felipe. También en ese año publica Pensamiento y Poesía en la vida española, y Filosofía y Poesía, a lo que seguirá una intensa actividad literaria. En 1942 es nombrada profesora de la Universidad de Río Piedras, en Puerto Rico. Progresivamente, se va dibujando en ella la necesidad de atender a eso que empieza a denominar "razón poética", una razón que diera cuenta de la recepción vital de los acontecimientos y se elaborara por la palabra, una razón siempre "naciente".
En 1946, viaja a Paris, donde encuentra a su hermana Araceli, torturada por los nazis, al borde de la locura. Se quedará con ella hasta la muerte de ésta. En París entabla amistad con Albert Camus y con René Char.
En 1948 se separa de su marido y vuelve a La Habana ahora acompañada de Araceli, donde habrán de quedarse hasta 1953, fecha en la que viajan a Roma. Por aquel entonces escribirá algunas de sus obras más importante: El hombre y lo divino, Los sueños y el tiempo, Persona y democracia, entre otros.
En 1964 abandona Roma. Siempre acompañada de su hermana, se instala en el Jura francés. Araceli muere en 1972 y María sigue en su retiro de La Pièce, con algún intervalo en Roma. Escribe Claros del bosque y empieza De la aurora. El giro hacia la mística se ha efectuado.

Mientras tanto, en España poco a poco se empieza a conocer a la escritora. En 1981 se le otorga el Premio Príncipe de Asturias. Desde Ginebra, donde se había instalado en 1980, regresaría por fin a Madrid en el 1984, después de cuarenta y cinco años de exilio. En 1988 le fue concedido el Premio Cervantes de Literatura.


Falleció en la capital española el 6 de febrero de 1991, siendo enterrada en su ciudad natal.

Para Zambrano existen dos actitudes: La actitud filosófica, que se crea en el hombre cuando se pregunta algo, por la ignorancia, y la actitud poética, que es la respuesta, la calma y en la que una vez descifrada encontramos el sentido a todo.




MARÍA DE MAEZTU

Gran impulsora de la cultura femenina en España, hasta mediado el primer tercio del siglo XX.

Su padre era el ingeniero Manuel de Maeztu Rodríguez, un hacendado cubano de origen navarro, conoció en París a su madre, Juana Whitney, hija de un diplomático inglés. Se casaron cuando esta tenía 16 años. Se establecieron en Vitoria, donde nació María. Muy joven se queda huérfana de padre y caen en la ruina por confusos problemas administrativos. Tenía cuatro hermanos: el escritor y periodista Ramiro de Maeztu, Ángela, Miguel y el pintor Gustavo de Maeztu. Para poder hacer frente a la repentina viudez y a las necesidades de sus hijos, su madre marchó a Bilbao, y abrió una residencia de señoritas en la que podían cursarse estudios, completar la educación, aprender o perfeccionar idiomas y cultura general, en la que colaboró su hija María. Esto fue el germen de su vocación pedagógica.


Perteneció a la Institución Libre de Enseñanza, y tuvo entre sus maestros a Unamuno, en la Universidad de Salamanca, y a Ortega y Gasset en la de Madrid. Se licenció en Magisterio y se doctoró en Filosofía y Letras en 1936. Desde 1902 y durante diez años ejerce la docencia en una escuela pública bilbaína, renovando los métodos de estudio, dando clases al aire libre, creando cantinas y colonias escolares de verano y apostando por una educación laica (lo que le granjeó numerosos enemigos). En una conferencia en la Universidad de Oviedo, formula uno de sus conocidos principios pedagógicos:

Es verdad el dicho antiguo de que la letra con sangre entra, pero no ha de ser con la del niño, sino con la del maestro.
Era una conferenciante de gran elocuencia, su gran talento oratorio llenaba las salas de los colegios, institutos y centros educativos y culturales para escuchar sus “Conferencias pedagógicas”. Impartió sus doctrinas pedagógicas y feministas por Gran Bretaña, Estados Unidos, México, Cuba, Argentina y distintas ciudades españolas. Su conocimiento de idiomas, poco frecuente en la España de entonces, le valió ejercer un papel de embajadora y situarse en una posición privilegiada para representar a España en Congresos Internacionales e importar los ejemplos de asociacionismo feminista de tipo anglosajón. En 1908 María forma parte, como observadora, de la Comisión nombrada por el Gobierno para el certamen pedagógico celebrado en Londres.

En 1915 fundó en Madrid la Residencia Internacional de Señoritas, en estrecha colaboración con la Institución Libre de Enseñanza donde, con el espíritu del Krausismo, dirigió la formación de jóvenes universitarias. Allí se acogía a las estudiantes que, procedentes de toda España, iban a estudiar a Madrid, en un ambiente de convivencia humana y cultural que completaba el de la Universidad. Tenía un pabellón destinado a las personalidades intelectuales femeninas extranjeras que visitaban nuestro país y que, en aquel tiempo, se veían obligadas a albergarse en conventos, lo cual no siempre era del agrado general. Las residentes estaban en contacto con profesores, escritores, artistas nacionales y extranjeros, que daban conferencias, realizándose toda clase de intercambios culturales, en tertulias, lecturas comentadas, representaciones, conciertos, visitas a museos, excursiones a ciudades y pueblos. En un artículo titulado "Lo único que pedimos" y publicado en la revista La mujer moderna, explicaba su postura frente a la liberación de la mujer:

Soy feminista; me avergonzaría no serlo, porque creo que toda mujer que piensa debe sentir el deseo de colaborar como persona, en la obra total de la cultura humana.

María de Maeztu compatibilizó la Residencia con la creación, en 1918, del Instituto-Escuela de Segunda Enseñanza, en el que puso en práctica todas sus ideas pedagógicas: no había libros de texto, sino un cuaderno de trabajo donde los alumnos anotaban las explicaciones del profesor. No se estudiaba de memoria. Siempre que era posible las clases se celebraban al aire libre. Se hacían excursiones y mucho deporte. La enseñanza de la lengua castellana se estudiaba con ejercicios especiales de dicción, de vocabulario, de lecturas, de recitación, de redacción, de literatura, de narración y composición. La Geografía, con prácticas de cartografía y construcción de mapas en relieve, de arcilla y de cartón. Las lecciones de Historia se enriquecían con visitas al Museo Arqueológico, al del Prado, al del Arte Moderno y, sobre el terreno, en los lugares históricos. El estudio de las Matemáticas se facilitaba con toda clase de material capaz de dar amenidad a la asignatura. La Biología, la Botánica y la Zoología no sólo se estudiaban en las colecciones del Instituto, sino también con excursiones al campo y visitas al parque Zoológico y al Museo Nacional de Ciencias Naturales...

Fue un lugar de élite, en el que estudiaron los hijos de Negrín, Madariaga, Azcárate o Casares Quiroga, y la escritora Carmen Bravo-Villasante, que reflejó así el ambiente de la institución:

Se estudiaban idiomas, el francés era obligatorio, y se escogía entre el inglés o el alemán. Aparentemente no se trabajaba nada, no se obligaba a nada, y el alumno tenía la sensación de pasarlo bien y de escuchar nada más a los profesores... Los profesores eran nuestros amigos, su vocación y su entrega era completa; el sistema de las tutorías, ejemplar; el plan de estudios, perfecto. Nos íbamos a nuestras casas los sábados deseando que llegase el lunes para volver al colegio, no teníamos tareas ni deberes, no teníamos obligaciones monstruosas, como los niños de ahora... Yo deseo que todos los niños y todos los jóvenes que estudian salgan de su colegio como yo salía del mío, con el recuerdo de una de las épocas más maravillosas de mi vida.

En línea con su militancia feminista fundó, y presidió también desde 1926, el Lyceum Club Femenino a semejanza de los ya existente en Europa; desde un principio ella abogaba por un club mixto, pero tuvo que aceptar el reglamento internacional. Su objetivo era fomentar el espíritu colectivo de las mujeres y ser un lugar abierto a las mujeres casadas que no querían tener como único horizonte las cuatro paredes del hogar. Fue también llamado el club de las maridas, porque en ella confluyeron varias esposas de personajes de la época, especialmente de las élites intelectuales. Se inauguró con 150 socias de todas las tendencias. Tenía secciones de Literatura, Ciencias, Artes Plásticas e Industriales, Social, Música e Internacional. Eran vicepresidentas Isabel Oyarzábal y Victoria Kent; secretaria, Zenobia Camprubí; vicesecretaria, Miss Helen Phipps; tesorera, Amalia Galinizoga, y bibliotecaria, María Martos de Baeza. En el Lyceum participaron Margarita Nelken, María Lejárraga, Ernestina de Champourcín, Concha Méndez, María Teresa León, Elena Fortún, Mabel Pérez de Ayala y la presidencia honorífica la ostentaba la reina Victoria Eugenia y la Duquesa de Alba. Carmen Monne de Baroja, para recaudar fondos, organizó funciones y rifas de cuadros en su teatrito particular de aficionados "El mirlo blanco". María de Maeztu organizaba cursillos, conferencias, conciertos, exposiciones, a cargo de intelectuales, científicos y de artistas nacionales y extranjeros. García Lorca leyó allí su Poeta en Nueva York y dio la conferencia Imaginación, inspiración y evasión en poesía, Unamuno leyó allí su drama Raquel encadenada; Rafael Alberti se presentó una tarde de noviembre, vestido con una levita inmensa, pantalón de fuelle, cuello ancho de pajarita y un pequeño sombrero hongo, con una paloma enjaulada en una mano y un galápago en la otra, ya que la conferencia se llamaba: "Palomita y galápago (¡No más artríticos!)" y armó la marimorena, sorprendiendo a unos, escandalizando a otros y divirtiendo a los demás. Jacinto Benavente, en cambio, el día que le invitaron a dar una conferencia en el Lyceum, replicó: “A mí no me gusta hablar a tontas y a locas”.

A estas tareas hubo de sumar la de asambleísta, pues en 1927 Primo de Rivera la elige, junto con otras 12 mujeres, para que se incorpore a la Asamblea Nacional, en concreto a la sección dedicada a la educación.

“La mujer –decía– debe tener las mismas opciones culturales que su compañero. Debe ir al matrimonio con igualdad de derechos y deberes. Es preciso que se abran a la mujer horizontes para vencer, en iguales condiciones que el hombre, en la lucha por la vida, sin que tenga que depender de él. Precisa ponerla a su nivel y hacer de ella no sólo la compañera que anima la lucha, sino la que une su esfuerzo al de su compañero y sigue sus huellas cuando los reveses y el cansancio hacen que él desfallezca. Y cuando la mujer tenga medios de vencer en la lucha por la existencia, irá al matrimonio, no mirándolo como la tabla de salvación y aceptando a cualquiera, sino eligiendo y siguiendo los impulsos de su corazón”.

En 1936, al empezar la Guerra Civil, es fusilado su hermano Ramiro, un intelectual de derechas perteneciente a la Generación del 98, y en 1937 María marchó a Buenos Aires, donde obtuvo la cátedra de Historia de la Educación en la Universidad, puesto que mantuvo hasta su muerte. Volvió a España en 1945, por la muerte de su hermano Gustavo, pero regresó a Buenos Aires. Fue nombrada "Doctora Honoris Causa" por distintas Universidades del mundo.

Era tan sólo una mujer madura cuando se le adelantó la muerte, en Mar del Plata, el 7 de enero de 1948. Su cadáver fue repatriado al mausoleo familiar de Estella.