Su padre era el ingeniero Manuel de Maeztu Rodríguez, un hacendado cubano de origen navarro, conoció en París a su madre, Juana Whitney, hija de un diplomático inglés. Se casaron cuando esta tenía 16 años. Se establecieron en Vitoria, donde nació María. Muy joven se queda huérfana de padre y caen en la ruina por confusos problemas administrativos. Tenía cuatro hermanos: el escritor y periodista Ramiro de Maeztu, Ángela, Miguel y el pintor Gustavo de Maeztu. Para poder hacer frente a la repentina viudez y a las necesidades de sus hijos, su madre marchó a Bilbao, y abrió una residencia de señoritas en la que podían cursarse estudios, completar la educación, aprender o perfeccionar idiomas y cultura general, en la que colaboró su hija María. Esto fue el germen de su vocación pedagógica. Es verdad el dicho antiguo de que la letra con sangre entra, pero no ha de ser con la del niño, sino con la del maestro.
Era una conferenciante de gran elocuencia, su gran talento oratorio llenaba las salas de los colegios, institutos y centros educativos y culturales para escuchar sus “Conferencias pedagógicas”. Impartió sus doctrinas pedagógicas y feministas por Gran Bretaña, Estados Unidos, México, Cuba, Argentina y distintas ciudades españolas. Su conocimiento de idiomas, poco frecuente en la España de entonces, le valió ejercer un papel de embajadora y situarse en una posición privilegiada para representar a España en Congresos Internacionales e importar los ejemplos de asociacionismo feminista de tipo anglosajón. En 1908 María forma parte, como observadora, de la Comisión nombrada por el Gobierno para el certamen pedagógico celebrado en Londres.
En 1915 fundó en Madrid la Residencia Internacional de Señoritas, en estrecha colaboración con la Institución Libre de Enseñanza donde, con el espíritu del Krausismo, dirigió la formación de jóvenes universitarias. Allí se acogía a las estudiantes que, procedentes de toda España, iban a estudiar a Madrid, en un ambiente de convivencia humana y cultural que completaba el de la Universidad. Tenía un pabellón destinado a las personalidades intelectuales femeninas extranjeras que visitaban nuestro país y que, en aquel tiempo, se veían obligadas a albergarse en conventos, lo cual no siempre era del agrado general. Las residentes estaban en contacto con profesores, escritores, artistas nacionales y extranjeros, que daban conferencias, realizándose toda clase de intercambios culturales, en tertulias, lecturas comentadas, representaciones, conciertos, visitas a museos, excursiones a ciudades y pueblos. En un artículo titulado "Lo único que pedimos" y publicado en la revista La mujer moderna, explicaba su postura frente a la liberación de la mujer:
Soy feminista; me avergonzaría no serlo, porque creo que toda mujer que piensa debe sentir el deseo de colaborar como persona, en la obra total de la cultura humana.
María de Maeztu compatibilizó la Residencia con la creación, en 1918, del Instituto-Escuela de Segunda Enseñanza, en el que puso en práctica todas sus ideas pedagógicas: no había libros de texto, sino un cuaderno de trabajo donde los alumnos anotaban las explicaciones del profesor. No se estudiaba de memoria. Siempre que era posible las clases se celebraban al aire libre. Se hacían excursiones y mucho deporte. La enseñanza de la lengua castellana se estudiaba con ejercicios especiales de dicción, de vocabulario, de lecturas, de recitación, de redacción, de literatura, de narración y composición. La Geografía, con prácticas de cartografía y construcción de mapas en relieve, de arcilla y de cartón. Las lecciones de Historia se enriquecían con visitas al Museo Arqueológico, al del Prado, al del Arte Moderno y, sobre el terreno, en los lugares históricos. El estudio de las Matemáticas se facilitaba con toda clase de material capaz de dar amenidad a la asignatura. La Biología, la Botánica y la Zoología no sólo se estudiaban en las colecciones del Instituto, sino también con excursiones al campo y visitas al parque Zoológico y al Museo Nacional de Ciencias Naturales...
Fue un lugar de élite, en el que estudiaron los hijos de Negrín, Madariaga, Azcárate o Casares Quiroga, y la escritora Carmen Bravo-Villasante, que reflejó así el ambiente de la institución:
Se estudiaban idiomas, el francés era obligatorio, y se escogía entre el inglés o el alemán. Aparentemente no se trabajaba nada, no se obligaba a nada, y el alumno tenía la sensación de pasarlo bien y de escuchar nada más a los profesores... Los profesores eran nuestros amigos, su vocación y su entrega era completa; el sistema de las tutorías, ejemplar; el plan de estudios, perfecto. Nos íbamos a nuestras casas los sábados deseando que llegase el lunes para volver al colegio, no teníamos tareas ni deberes, no teníamos obligaciones monstruosas, como los niños de ahora... Yo deseo que todos los niños y todos los jóvenes que estudian salgan de su colegio como yo salía del mío, con el recuerdo de una de las épocas más maravillosas de mi vida.
En línea con su militancia feminista fundó, y presidió también desde 1926, el Lyceum Club Femenino a semejanza de los ya existente en Europa; desde un principio ella abogaba por un club mixto, pero tuvo que aceptar el reglamento internacional. Su objetivo era fomentar el espíritu colectivo de las mujeres y ser un lugar abierto a las mujeres casadas que no querían tener como único horizonte las cuatro paredes del hogar. Fue también llamado el club de las maridas, porque en ella confluyeron varias esposas de personajes de la época, especialmente de las élites intelectuales. Se inauguró con 150 socias de todas las tendencias. Tenía secciones de Literatura, Ciencias, Artes Plásticas e Industriales, Social, Música e Internacional. Eran vicepresidentas Isabel Oyarzábal y Victoria Kent; secretaria, Zenobia Camprubí; vicesecretaria, Miss Helen Phipps; tesorera, Amalia Galinizoga, y bibliotecaria, María Martos de Baeza. En el Lyceum participaron Margarita Nelken, María Lejárraga, Ernestina de Champourcín, Concha Méndez, María Teresa León, Elena Fortún, Mabel Pérez de Ayala y la presidencia honorífica la ostentaba la reina Victoria Eugenia y la Duquesa de Alba. Carmen Monne de Baroja, para recaudar fondos, organizó funciones y rifas de cuadros en su teatrito particular de aficionados "El mirlo blanco". María de Maeztu organizaba cursillos, conferencias, conciertos, exposiciones, a cargo de intelectuales, científicos y de artistas nacionales y extranjeros. García Lorca leyó allí su Poeta en Nueva York y dio la conferencia Imaginación, inspiración y evasión en poesía, Unamuno leyó allí su drama Raquel encadenada; Rafael Alberti se presentó una tarde de noviembre, vestido con una levita inmensa, pantalón de fuelle, cuello ancho de pajarita y un pequeño sombrero hongo, con una paloma enjaulada en una mano y un galápago en la otra, ya que la conferencia se llamaba: "Palomita y galápago (¡No más artríticos!)" y armó la marimorena, sorprendiendo a unos, escandalizando a otros y divirtiendo a los demás. Jacinto Benavente, en cambio, el día que le invitaron a dar una conferencia en el Lyceum, replicó: “A mí no me gusta hablar a tontas y a locas”.
A estas tareas hubo de sumar la de asambleísta, pues en 1927 Primo de Rivera la elige, junto con otras 12 mujeres, para que se incorpore a la Asamblea Nacional, en concreto a la sección dedicada a la educación.
“La mujer –decía– debe tener las mismas opciones culturales que su compañero. Debe ir al matrimonio con igualdad de derechos y deberes. Es preciso que se abran a la mujer horizontes para vencer, en iguales condiciones que el hombre, en la lucha por la vida, sin que tenga que depender de él. Precisa ponerla a su nivel y hacer de ella no sólo la compañera que anima la lucha, sino la que une su esfuerzo al de su compañero y sigue sus huellas cuando los reveses y el cansancio hacen que él desfallezca. Y cuando la mujer tenga medios de vencer en la lucha por la existencia, irá al matrimonio, no mirándolo como la tabla de salvación y aceptando a cualquiera, sino eligiendo y siguiendo los impulsos de su corazón”.
En 1936, al empezar la Guerra Civil, es fusilado su hermano Ramiro, un intelectual de derechas perteneciente a la Generación del 98, y en 1937 María marchó a Buenos Aires, donde obtuvo la cátedra de Historia de la Educación en la Universidad, puesto que mantuvo hasta su muerte. Volvió a España en 1945, por la muerte de su hermano Gustavo, pero regresó a Buenos Aires. Fue nombrada "Doctora Honoris Causa" por distintas Universidades del mundo.
Era tan sólo una mujer madura cuando se le adelantó la muerte, en Mar del Plata, el 7 de enero de 1948. Su cadáver fue repatriado al mausoleo familiar de Estella.
8 comentarios:
"No me basta con ser, tengo que hacer"
Estoy de acuerdo y estamos en esa línea.
Yo también estoy de acuerdo y ¡quiero hacer! pero resulta que de momento parece ser que no tengo acceso a publicar una entrada...uahhhh!!!
Alomejor es que estoy ya un poco torpe. Voy a investigar...
sal del anonimato, yonosoymariazambrano, y te mando una invitación, es que como este blog estaba en letargo...
Cristi, que soy yo.... que ya he resuelto el problema con tu invitación..
Soy Maria- Norte y estoy muy orgullosa de poder participar en este blog. Me pasó como a la Sur-Zambrano, pero nuestra intuitiva blog master ademas de ser ( hada) hizo ( magia).
"Ante mí surgen un cúmulo de empresas, un cúmulo de proyectos que he de realizar. No puedo quedarme pasiva ante el mundo, ante sus desfallecimientos y fracasos (...) No puedo elegir entre la acción y la contemplación"
"time is gold"
Yo creo que si eliges, y eliges la acción
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