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18 de octubre de 2008

NATALIE GINZBURG

(Palermo, 1916-Roma, 1991). Novelista y dramaturga italiana

Natalia Levi, conocida como Natalia Ginzburg por el apellido de su primer marido.

Nació en Palermo el 14 de julio de 1916. Su padre, Giuseppe Levi, era biólogo y un eminente profesor universitario de medicina, provenía de una familia de banqueros de origen judío de gran reputación. Su madre, Lidia Tanzi, pertenecía a una prestigiosa familia de la alta burguesía, y era un ser entrañable y risueño que aprovechaba las ausencias del marido para contar historias, leer poesía e improvisar zarzuelas a sus hijos.

En 1919 se trasladan a Turín, donde Natalia pasó su infancia y adolescencia. Hija de padre librepensador y madre cristiana, tuvo una formación atea. Giussepe Levi era un intelectual de origen aristocrático y marcada ideología socialista, y vivía obcecado por su fe en el progreso y la ciencia, por lo que educó a sus hijos en un mundo bastante ajeno a la realidad, basado en férreas y obsesivas normas y costumbres que imponía a su familia. Natalia y sus hermanos no asistieron a la escuela pública por el temor de su padre a que contrajeran alguna enfermedad, instruyéndolos él mismo en casa.

En 1927 Natalia abandona el nido familiar para cursar los estudios superiores en el Instituto Clásico Vittorio Alfieri, y, años después en la Facultad de Letras de la Universidad de Turín la carrera universitaria, que jamás terminaría por las trágicas circunstancias del momento histórico que le tocó vivir.

El rango social de los Levi dio la posibilidad a la joven Natalia de estar en contacto desde su infancia con algunas de las figuras más representativas del círculo cultural turinés y de la historia italiana en general. Numerosas personalidades acudían asiduamente a su casa: Felice Casorati, Cesare Pavese, Leone Ginzburg... Muchos de ellos integraban el grupo antifascista "Giustizia e libertà", y serían víctimas de continuas persecuciones del régimen de Mussolini. Este ambiente culturalmente propicio fue fundamental para que ella desarrollara sus aptitudes intelectuales, que pronto plasmaría en sus escritos.

Sin embargo, pese a reunir todas las condiciones para llevar una vida cómoda y sin excesivos problemas, la desdicha quiso que naciera en un período histórico de fuertes persecuciones y condenas a quienes, como ella, profesaban ideas socialistas y antifascistas o tenían ascendencia judía, lo cual marcó profundamente su vida y su obra. Su padre y de sus tres hermanos, acusados de antifascistas, fueron encarcelados en diversas ocasiones, lo que provocó en la escritora un carácter evasivo e introvertido y una profunda sensación de marginación que la llevarían a refugiarse en la literatura como modo de evasión de la realidad que le había tocado vivir.

Ya desde su infancia, la escritora se entretenía componiendo cancioncillas o poemas que recitaba en casa (costumbre muy habitual entre los hermanos Levi, heredada de su madre), iniciando con ello una práctica de la escritura que culminará a los 17 años con el relato "Una assenza" (Una ausencia), que publicaría muchos años después en su antología de obras completas. En 1933, a los 18 años, aparecerá su primer relato conocido, "I bambini", publicado en la revista florentina "Solaria", al que seguirán diferentes colaboraciones en algunas revistas importantes de la época, como la ya citada "Solaria", "Il Lavoro" y "Letteratura".

En 1937, concluyó la traducción al italiano de “Por el camino de Swan” de Marcel Proust, una de las traducciones del prestigioso autor francés mejor valoradas por la crítica italiana.

A raíz de la introducción de las leyes raciales en Italia, y a consecuencia de su declarada ideología antifascista, todos los varones de la familia Levi serán arrestados y se verán obligados a refugiarse fuera de los confines italianos.
En 1938 la joven Natalia se casará con Leone Ginzburg, intelectual de origen soviético, amigo de su familia, escritor y profesor de Literatura Rusa y militante del grupo anti-fascista "Giustizia e Libertà", y de una bondad, humildad y heroicidad chejovianas, pero que sufrirá la misma suerte que los Levi y será duramente perseguido por las autoridades y encarcelado en varias ocasiones.

Leone Ginzburg fue arrestado en 1940, condenado y confinado a Pizzoli, un pueblecito de los Abruzzos. Natalia, plenamente identificada con los ideales político-sociales de su marido, lo acompañará sin reparos junto con sus dos hijos, aún muy pequeños (un año y medio el mayor y pocos meses el segundo). Allí permanecerá hasta 1943 y nace su tercera hija, Alexandra. La escritora tuvo ocasión de contemplar la desoladora realidad que se presentaba fuera de las paredes de su hogar, en el que siempre estuvo tan protegida. Fruto de dicha experiencia y de su amargura por la situación en que se encontraba su país será su primera novela "La strada che va in città" (Una calle que va a la ciudad), en la que refleja con impactante realismo la dura vida de una joven de pueblo y su familia. La novela fue publicada por la editorial Einaudi en 1942, bajo el pseudónimo de Alessandra Tornimparte (compuesto por el nombre de su hija y el de un pueblo cercano a Pizzoli), para cubrir su identidad judía y escapar así de la censura fascista. En 1945 la misma editorial reeditará la novela cambiando el primer pseudónimo por el de Natalia Ginzburg, con el que a partir de entonces firmará todos sus escritos.

En el verano de 1943, con la caída de Mussolini, ante el avance alemán y la inminente ocupación de las tropas, Leone abandona el confinamiento y, después de un breve período en Turín, se asienta en Roma, participando en diversas actividades editoriales clandestinas. Natalia Ginzburg, ayudada por los habitantes de Pizzoli, escapó a Roma con sus hijos, escondida en un camión, hasta que, el 1 de noviembre, pudo reunirse con su esposo. Desgraciadamente, sólo veinte días después, Leone cayó en manos de los nazis mientras se encontraba en la imprenta clandestina del periódico "L’Italia libera", muriendo torturado en la cárcel de Regina Coeli en febrero de 1944, pocos meses antes de la llegada de los aliados a Roma, sin haber podido ver antes a su mujer y a sus hijos. Tras la muerte de su marido, Natalia regresa en 1944 a Turín.

Este hecho desolador la marcó profundamente. Con tan solo 28 años, Natalia Ginzburg no abandonará su actividad literaria, sino que la intensificará, como único modo de exteriorizar sus sentimientos, que habían quedado cubiertos tras el velo de su cada vez más explícita introversión y parquedad de palabras. Así, tras la muerte de su marido y después de un turbulento período de huidas de un lugar a otro (entre éstos, un convento de monjas ursulinas, que le dieron cobijo y protección por algún tiempo) hasta la llegada de la Liberación, en 1945 regresa a la casa de sus padres en Turín, donde retomará la colaboración con la editorial Einaudi -que acabará siendo una de las más prestigiosas de Italia- como parte integrante del comité de lectura y revisión de textos junto a sus amigos Cesare Pavese y Felice Balbi, entre otros, lo cual le dará la oportunidad de juzgar y tener entre sus manos obras de escritores que alcanzarán una considerable relevancia dentro del panorama literario italiano del siglo XX, como, por ejemplo, Italo Calvino, Elsa Morante o Primo Levi.
En 1946, después de un turbulento período en Roma en que intenta nuevos trabajos, nace su tercer hijo, de padre desconocido, y muy probablemente intenta suicidarse.

En 1947 publica con Einaudi la novela corta "È stato così", con la que gana el premio "Tempo". Intensifica su amistad con Cesare Pavese, cuyo suicidio, en 1950, supondrá para la escritora otro duro golpe que marcará su personalidad y su obra. Sobre su amigo, escribirá un emotivo y conmovedor retrato ("Ritratto di un amico", redactado en 1957 y publicado en la colección de ensayos "Le piccole virtù" en el año 1962), mezcla de ternura y de sobriedad, en el que se aprecia claramente el profundo dolor que esta pérdida supuso para ella.

En 1950 se casó con el escritor Gabriele Baldini, crítico y profesor de Literatura Inglesa en la Universidad de Trieste, y con él se traslada nuevamente a Roma en 1952, convirtiendo esta ciudad en su lugar de residencia definitivo y de la que se ausentará sólo durante un breve período de tiempo, de 1960 a 1962, para residir en Londres, donde su marido fue nombrado director del Instituto Italiano de Cultura.

Estos años compartidos con su segundo marido serán de intensa productividad literaria. El mismo año de su matrimonio publica "Tutti i nostri ieri" (Nuestros ayeres), su proyecto literario más amplio y ambicioso, que tendrá un gran éxito de crítica. En el 57 escribe tres de sus novelas cortas: "Sagittario", "Valentino", por el que recibe el Premio Viareggio, y "La madre", que serán recogidos en el volumen "Cinque romanzi brevi e altri racconti".

Natalia Ginzburg, que siempre detestó viajar y nunca estuvo tan lejos de su familia, se siente deprimida y quizás agotada en Londres. Pero diariamente, en el camino al cineclub que -tímida, enemiga de todo viaje e incapaz de orientarse en la ciudad extraña- constituía su "única distracción", empezó a cruzarse con una anciana viril y diminuta de quien los vecinos murmuraban que era lesbiana, excéntrica y una escritora ilegible, Ivy Compton-Burnett. Un poco por solidaridad "con el otro bicho raro del barrio" y otro poco por comodidad (los numerosísimos libros de la vecina, en efecto, atestaban las mesas de saldos), comenzó a leerla con indeclinable fastidio pero creciente avidez, hasta que comprendió que estaba en presencia de uno de los grandes genios de la literatura del siglo XX. Sus novelas, cargadas de ásperos diálogos -pese a su aparente banalidad-, reflejan la realidad, por cruda que ésta sea, a través del lamento reprimido de los personajes, generalmente miembros de la decadente burguesía convencional, con un lenguaje escueto, sin artificios ni sutilezas, en lo que casi podríamos considerar una crónica de la que la autora buscaba distanciarse. Buena muestra de este influjo son sus novelas "Le voci della sera", escrita en 1961, durante su período londinense, y "Caro Michele", novela epistolar publicada en 1973, alcanzando el culmen, indudablemente, en su novela autobiográfica "Lessico famigliare", de 1963, distanciada crónica de su propia historia familiar, con la que ganará el Premio Strega y se consagrará como escritora finalmente reconocida por la crítica y el público italianos. Cabe destacar como uno de los aspectos más originales de esta obra el peculiar uso que Natalia Ginzburg hace del lenguaje, recurriendo a numerosos términos y expresiones de uso íntimo, familiar, empleados por los Levi para definir las más diversas realidades; un lenguaje ajeno y que excluye a quien esté fuera de dicho círculo, como una especie de código de sobreentendidos que refleja experiencias comunes que la escritora decide compartir con su público y, a su vez, al plasmarlos por escrito, hacerlos perdurar para siempre.

En 1964, precisamente en este momento de esplendor y alta productividad para Natalia Ginzburg, que ya había alcanzado un merecido reconocimiento como escritora y una relativa estabilidad familiar, el destino volverá a jugarle una mala pasada con la inesperada muerte de su marido, aquejado de hepatitis viral, en 1969, con tan solo cuarenta y nueve años.

De nuevo, la melancólica y triste escritora se refugiará en la escritura, siendo los años 70 un período de intensa productividad literaria. Publica las colecciones de ensayos "Mai devi domandarmi" (1973) y "Vita immaginaria" (1974), la novela "Caro Michele" (1973), el relato "Famiglia" (1977), y las colecciones de comedias teatrales "Ti ho sposato per allegria e altre commedie" (1970) y "Paese di mare e altre commedie" (1973), que tuvieron una espectacular acogida.

A principios de los ochenta comienza a asistir, por ejemplo, a los últimos días de sus compañeros, a quienes halla también invariablemente fieles a sí mismos: la Morante, en un hospicio; Italo Calvino, en su lecho de muerte, creyendo ver vizcondes demediados, figuras de tarot, ciudades invisibles; Sciascia, a cuyo entierro asiste como homenaje a una conducta política.
En los años 80, publica el estudio histórico "La famiglia Manzoni" (1983) y la novela epistolar "La città e la casa" (1984); sin embargo, lo más relevante será su regreso a la política. Un día, casi a principios de los noventa, cuando ya declara que ha escrito todo lo que tenía que escribir, hace una última salida imprevista de la que en vano intentan disuadirla sus hijos, escandalizados, y sus nietos: quiere postularse a diputada por un grupo de independientes de izquierda, cargo que gana por arrasadora cantidad de votos.

El 8 de octubre de 1991 fallece en su casa de Roma de un cáncer irreversible, no sin haber concluido, pocos días antes, su último trabajo: la traducción de "Une Vie" de Guy de Maupassant, que será publicada por la editorial Einaudi, en 1996.
  • LIBROS EN ESPAÑOL:
  • Antón Chéjov. Vida a través de las letras, El Acantilado.
  • El camino que va a la ciudad, Bassarai Ediciones
  • La ciudad y la casa, Editorial Debate.
  • Familia, Ediciones Alfaguara
  • Léxico familiar, Editorial Lumen
  • Nuestros ayeres, Círculo de Lectores
  • Nunca me preguntes, Dopesa
  • Las palabras de la noche, Editorial Pre-Textos
  • Las pequeñas virtudes, El Acantilado (podéis leer un párrafo del libro: aquí)
  • Querido Miguel, El Acantilado
  • Sagitario, Espasa-Calpe