30 de noviembre de 2007

Anita Delgado, maharajaní de Kapurtala

(1890 - 1962)

Anita Delgado Briones, fue una cantante de culpes que llegó a convertirse en Maharajaní de Kapurtala.
Nació en Málaga. Sus padres, Ángel Delgado y Candelaria Briones, regentaban un pequeño cafetín en el que Ana pronto desveló sus inquietudes artísticas. Junto a su hermana Victoria (en la imagen, las dos hermanas) comenzó a asistir a clases de declamación, a pesar de la mala situación financiera familiar. Finalmente la situación se hace insostenible y emigran a Madrid, donde las dos hermanas Delgado reciben clases de ballet español de una profesora, amiga de la familia, que lo hace sin pedir nada a cambio. La casualidad y la suerte hacen que unos empresarios del nuevo Central-Kursaal visiten las academias para encontrar nuevas caras y se fijen en Ana y Victoria y, debutan como teloneras en el café-concierto Central Kursaal, a pesar de la oposición de su padre. A este local acudían muchos intelectuales y artistas, entre ellos los pintores Julio Romero de Torres y Ricardo Baroja, que pidieron a las dos hermanas posar para ellos. Anita, que por entonces tenía 16 años, no aceptó, cosa que sí hizo su hermana Victoria. No se puede decir que tuvieran mucho arte, pero siendo guapas y jóvenes pronto se convirtieron en las protegidas de intelectuales que frecuentan el local, entre ellos Valle-Inclán.

En aquellas fechas se iba a celebrar la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg, por lo que en Madrid se dieron cita personajes de la nobleza de todo el mundo, y la familia Delgado asiste al desfile de celebridades que tiene lugar en Madrid. En una carroza plateada, un hombre con turbante azul turquesa y una estrafalaria vestimenta no deja de fijarse en ella. Es el primer contacto entre Anita Delgado y el maharajá Jagatjit Singh de Kapurthala, de 34 años y con un harén de 120 mujeres.

El destino volverá a hacer que este misterioso personaje acuda al café Central-Kursaal y reconozca a la bella chica que había contemplado en el desfile. Aquella noche, Anita recibirá un ramo de camelias en el camerino, aunque la estricta moralidad de la familia hará que rehúse la invitación del maharajá, que pretende invitar a cenar a todos los Delgado. La misma ceremonia se repite durante cuatro días, hasta que los intelectuales del local presionan a la familia para que acepte la invitación. A las doce en punto, la familia Delgado se despide, pero a partir de ese día durante varias noches el príncipe repetirá una invitación que será aceptada.
Anita no accede a sus peticiones y el Maharajá abandona Madrid tras el atentado contra los Reyes de España en la Calle Mayor, a manos del anarquista Mateo Morral. Desde Francia insiste, y le pide que se case con él. Valle-Inclán y el grupo de tertulianos que se reúnen periódicamente en ese café-teatro hacen de celestinos. El propio Valle escribe de su puño y letra una carta al maharajá, explicando las condiciones de Anita para casarse con él: la niña debería profesar la fe católica hasta su muerte y rezarle a la Virgen del Carmen todas las noches. La firma con el nombre de la muchacha, sin decírselo. La broma termina sellando su destino. La carta inflama aún más la pasión del maharajá. Anita, que tenía dieciséis años, es trasladada a París con una dama de compañía que le enseñó francés y protocolo.

Toda la familia se aloja en uno de los hoteles de la capital francesa disfrutando de todo tipo de lujos. Anita es agasajada con regalos, vestidos y joyas. Como anécdota curiosa, la pequeña Ana busca entre los regalos del maharajá una muñeca y al no encontrarla queda desilusionada. El criado es testigo del acontecimiento y al día siguiente una enorme caja espera a la malagueña: era una muñeca del tamaño de una niña de cinco años.

El resto de la historia es más o menos conocida: la telonera del Kursal, hija de una familia de clase media y empobrecida, se convierte en princesa de un reino a los pies del Himalaya llamado Kapurthala.
Se casa en la India el 28 de enero de 1908, a los 18 años. La ceremonia será recordada por su majestuosidad, la novia, vestida de mirra y sedas, acudió a lomos de un elefante lujosamente adornado. A partir de entonces, Anita se convierte en una de las mujeres mas envidiadas del mundo.

El día de la boda, Ana es despertada por los sirvientes a las tres de la mañana, momento en el que empieza un largo ritual que la convertirá en Maharaní de Kapurthala. Tras un baño perfumado y unos largos masajes, las sirvientas peinan y visten a Anita, y el resultado es tal que las que contemplan no pueden dejar de maravillarse. A las cinco de la madrugada en punto, cuando el sol despuntaba ya en el horizonte, ve acercarse a su futuro marido en una carroza dorada de estilo francés tirada por caballos blancos. El maharajá apareció ante ella con un precioso traje de gala compuesto por una túnica de terciopelo tres cuartos, color azul zafiro y bordada en plata, un pantalón blanco y un turbante de un rojo muy pálido.
El príncipe se quedó sin habla al ver la belleza de Ana Delgado vestida con el traje típico de su país. Tras la ceremonia, cuando los disparos de los cañones sonaron en todo el reino, se sirvieron dos buffets, y se organizó un magnífico desfile en el que el pueblo tuvo la oportunidad de ver a su nueva Maharaní, que saludaba a todos desde lo alto de un elefante.

Durante años, son una pareja de moda. Viajan por Europa, Estados Unidos y Sudamérica, seguidos por nubes de paparazzi. A lo largo de su vida, Anita se acostumbrará a responder a las impertinencias de los periodistas: “¿Princesa, es cierto que come carne todos los días?”, “¿será su hijo rey de La India algún día?”, “¿qué tal se lleva con las otras esposas de su marido?”. Son preguntas indiscretas que hablan de un mundo lejano y misterioso, pero Anita las sortea con gracia.

Pronto nacerá el primer y único hijo de la pareja, un varón al que llamarán Ajit, al que enseñó a hablar español. Por aquella época, Anita se encapricha de una esmeralda de media luna que se colocaba en la cabeza del elefante más antiguo del palacio. El maharajá consiente en regalársela cuando ella hable correctamente el hindú, hecho que se produce en su 19 cumpleaños. Desde entonces será una de sus joyas preferidas que lucirá en innumerables eventos.

Ella y su marido son víctimas del gigantesco abismo que separa Oriente de Occidente a principios del siglo XX. Que un indio quiera vivir en Europa y se vista con traje y corbata no sorprende a nadie, pero que una europea se case con un indio, vaya a vivir a la India, se vista como una princesa oriental y viva a su antojo, es considerado un escándalo.

En 1914, al comienzo de la I Guerra Mundial, su marido viaja a Europa para ponerse al servicio del ejército británico, Anita le acompaña haciendo importantes donativos a los hospitales franco-británicos.

Por aquella época la maharaní sufre además un aborto y una depresión que la mantiene alejada de palacio. Tras su estancia en Cachemira, Anita vuelve al palacio descubriendo que ha perdido los privilegios de favorita ante su esposo.

Las relaciones del matrimonio comenzaron a enfriarse, y finalmente se separaron, quedándose Anita en París con su hijo, donde asiste a bailes y fiestas, siendo cortejada por el Nizam de Hyderabad. Escapando de éste viaja continuamente a España, fijando su residencia definitiva en Madrid. Con el tiempo se ha sabido que el motivo de la separación entre Anita Delgado y su esposo se debió a su amor incestuoso con uno de los hijos del maharajá.
Se divorciaron y volvió a España, conservando su nacionalidad indo-punyabí, una pensión vitalicia, su título de maharaní y todos los regalos y joyas que había recibido durante casi dos décadas de relación.

Tras separarse de su marido en 1925, mantuvo una relación con su secretario Ginés Rodríguez Fernández de Segura (en la foto, paseando con el por Biarritz), un malagueño de buena familia, casado con una prima de Anita. Agente de bolsa, hombre culto que hablaba a la perfección varios idiomas, había sido diputado por las Cortes en el Gobierno de Lerroux antes de que la Guerra Civil le obligase a refugiarse en Francia. Ella siempre ocultó esta relación, para seguir percibiendo la cuantiosa pensión que le pasaba su exmarido, que les permitió vivir como “maharajás” en París y, luego, acabada la guerra, en Madrid, donde vivían oficialmente en pisos separados.

Las malas lenguas decían que su hijo era homosexual, pero por el contrario, era un donjuán. Se enamoró de una norteamericana de una familia muy rica y habían fijado una fecha para la boda. Anita estaba feliz en aquellos días, casar a su hijo era lo que más deseaba en el mundo. Habían vuelto a España ya, después de la Guerra, pero regresaron a París a preparar la boda. Sin embargo, el avión que traía a la novia desde Nueva York nunca llegó. Se estrelló.

La muerte de su ex marido en 1949, le afectó profundamente. Escribió un libro de sus impresiones en la India.
En 1962 Anita Delgado se fue apagando poco a poco. Hablaba mucho de La India, de sus viajes, de las recepciones en los palacios de otros maharajás, de las cacerías… Como si refugiándose en sus recuerdos encontrase fuerzas para luchar contra la enfermedad. Padecía del corazón y al final, era una mujer sin vida. El 7 de julio murió en su casa, en los brazos de su hijo, que llegó justo a tiempo para asistir a sus últimos momentos.

Su amante, Ginés Rodríguez Fernández de Segura, estaba destrozado. Tuvo que luchar con la Iglesia católica, que se negó a que Anita fuese enterrada en un camposanto, porque un párroco decidió que Anita había perdido la religión católica al casarse con el maharajá. Ginés tuvo que hablar con mucha gente, presentar documentos y certificados para convencer al clero de que Anita nunca había dejado de ser católica. Tuvo que solicitar la intervención se sirvientes y amigos para apoyar sus alegaciones. Al final, consiguió convencerles y desde entonces Anita descansa en paz en la sacramental de San Justo.
Su hijo, Ajit, que falleció el 4 de mayo de 1982 en Nueva Delhi tras una larga enfermedad.
BIBLIOGRAFÍA:
  • La editorial Seix Barral ha editado el libro "PASIÓN INDIA" de Javier Moro, sobre la biografia de Anita Delgado.
  • También hay otro libro llamado: "ANITA DELGADO, MAHARINI DE KAPURTHALA" de Elisa Vázquez de Gey, y publicado por la Editorial Planeta.

Más sobre su vida en: http://www.boltru.com/Boltru/Historia/Personajes/anita_delgado/Anita_Delgado-Ppalacio_Jagatjit.htm

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