(1879-1961)
La inusitada fama y el reconocimiento que obtuvo Virginia Woolf han impedido que la figura de su hermana Nessa, Vanessa Bell, alcanzara el mismo nivel de popularidad, pero esta mujer fue una gran pintora y gozó de la consideración de sus coetáneos.
Nació el 30 de mayo de 1879 y su vida estuvo marcada por su peculiar familia, sobre todo por la relación con su hermana Virginia, y el grupo de Bloomsbury, del que fue como la argamasa que une todos los ladrillos del edificio formado por personalidades tan especiales como Gerald Brennan, Duncan Grant, Roger Fry, Dora Carrington. Lytton Strachey, Vita Sackesville-West...Nacida como Vanessa Stephen en Londres, era la hija mayor de Sir Leslie Stephen y Julia Jackson Duckworth. Fue educada en casa por sus padres en idiomas, Matemáticas e Historia y a partir de 1901 estudió pintura en la Royal Academy.
Tras la muerte de sus padres, Vanessa se mudó al barrio londinense de Bloomsbury con su hermana Virginia y sus hermanos Thoby (1880-1906) y Adrian (1883-1948). Allí entraría en contacto con artistas, escritores e intelectuales que conformaría el Bloomsbury Group. Allí preparó el Friday Club, para que los pintores pudieran discutir sobre arte y hacer exposiciones.
En 1907, Vanessa se casa con Clive Bell. En 1908 nació su primer hijo, Julian, que murió en la Guerra Civil española. Y en 1910 el segundo, Quentin Bell. Vanessa y Clive tuvieron, durante toda su vida en común, una relación abierta, manteniendo ambos varios amantes. (En la imagen: Vanessa Bell, pintada por Duncan Grant) En la primavera de 1911 Vanessa y Roger Fry, uno de los pintores y críticos de arte más influyentes de Londres, inician su relación amorosa. Roger Fry estuvo siempre, hasta su muerte, enamorado de Vanessa. Fue durante un viaje a Turquía con Clive Bell, Roger y Harry Norton (matemático). Vanessa tuvo un aborto y debió regresar junto con Virginia, que fue a buscarla. En esta ocasión se invirtieron los papeles y la habitualmente enferma se convirtió en enfermera. En descargo de la infidelidad de Vanessa, suponiendo que haya que justificarla, hay que decir que Clive Bell había reiniciado su relación con Mrs. Ravenhill, una mujer casada muy fogosa que ya le había iniciado en el sexo.
Vanessa no permitió que su hermana Virginia se inmiscuyera en su relación con Fry, como ya lo hiciera en la que tenía con su marido Clive. Pero Roger sólo admiraba el talento de Virginia, no la deseaba.
En 1912 Vanessa entró en uno de sus mayores periodos creativos y realizó su Segunda Exposición Post Impresionista. Después de romper con Roger Fry, pero conservar su amistad, cosa que le era fácil -lo mismo ocurrió con Clive Bell-, Vanessa se hizo amante del pintor bisexual Duncan Grant, de quien tuvo a su hija Angelica, en 1918. Vanessa residió algunas temporadas en Francia, en Cassis.
En 1918 pintó La Bañera. Evoca el silencio, la ausencia, la lejanía, la soledad y la insatisfacción. Era la época en que compartía el amor de Duncan Grant con el amante de este, David Garnet (Bunny), se ocupaba de la casa, los niños y de atender las necesidades de ambos. Realizó además el diseño de las cubiertas de los libros de su hermana Virginia, recubriendo con unos dibujos que emanaban serenidad, suavidad, fluidez, toda la gama de sensaciones que fluían de los textos.
Algunas descripciones que realiza Virginia en sus obras (por ejemplo, en Orlando: "las nubes blancas fueron rojas, las colinas violeta, los bosques púrpura, los valles negros -está describiendo el declinar del sol-") nos sugiere que pudo estar influida por el tratamiento del color que hacia su hermana en su pintura.
Vanessa, Clive, Duncan Grant y el amante de Duncan, David Garnett se transladaron juntos al campo justo antes del estallido de la I Guerra Mundial, y se establecieron en la granja Charleston (Charleston Farmhouse), cerca de Firle, en Sussex. Allí Bell y Grant pintaron y trabajaron por encargo de la empresa Omega Workshops creada por su amigo Roger Fry.Vanessa vivió hasta el 7 de abril de 1961. Tuvo siete nietos.
Duncan Grant está enterrado junto a Vanessa Bell en el cementerio de la iglesia de Saint Peter, en Firle, condado de Sussex.
Siempre mantuvo un halo de misterio, de impenetrable, un enigma que obstaculizaba ser conocida a fondo, ni siquiera por quienes más amaba.
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